¿Qué es el Disfraz de Polifemo? (Podcast)

Antes de nada, escucha el trailer de El Disfraz de Polifemo:

Les cuento en este texto los detalles e intrahistoria del podcast El Disfraz de Polifemo, tanto en cuanto a contenido, como técnico, y la logística que le rodea. Aquí abajo pueden escuchar todos los programas.

¿Qué es?

El Disfraz de Polifemo es un programa de radio que hace muchos años me apetecía hacer. Un programa que no fuera especializado en algo concreto, sino que tocara varios ámbitos, uno de ellos la divulgación científica. Pero ojo, la divulgación científica en su sentido más amplio, porque en muchos casos parece que, cuando se habla de divulgación científica se circunscribe a las ciencias llamadas "puras", las de laboratorio, pero no, porque la Historia, la Psicología o la Sociología también son ciencias, y quiero que estén presentes en este programa de radio.

Bueno, vale, en sentido estricto esto es un podcast, pero es lo más parecido a un programa de radio que se puede encontrar ahora, al menos si se busca algo sobre lo que uno tenga un control 100%, sin depender de terceros.

¿De qué habla?

Además de divulgación científica, quiero que siempre contenga algo de música, bien como separador de bloques o bien una pieza específica sobre música. Las canciones no deberían aparecer al azar pues, en la medida de lo posible, trataré de que tengan alguna conexión con la temática del episodio, o bien que tengan una historia detrás.

El cine será un vehículo conductor, una almohada en la que recostarnos para recrearnos en el tema que estemos comentando, bien sea un simple guiño o una aportación sustancial a la materia que se trate. 

Habrá Literatura, quizá no siempre, pero sí es posible que aparezcan referencias literarias, o incluso que leamos fragmentos de textos. 

A veces, cuando nos vengamos arriba, aparecerán dramatizaciones, ya sea a partir de adaptaciones literarias o bien a través de textos propios. Entiéndase nuestras dramatizaciones como lo que son, pues ni uno es actor ni tampoco lo son las personas que colaboran aportando su voz a esas puestas en escena. Digamos que ese aspecto pretendemos hacerlo lo mejor posible desde el desconocimiento más absoluto, pero eso sí, con el respeto a los profesionales del gremio y propósito de mejora contínua. Espero que se note con el paso de los episodios.

¿Y por qué ese título?

El porqué del nombre, El Disfraz de Polifemo, no es más que un guiño a una canción de 091, Este es nuestro tiempo, en la que una estrofa reza:

Qué haréis si yo aparezco
con diamantes en los dedos,
un disfraz de Polifemo
y un tambor.

Y como la expresión "disfraz de Polifemo" nos ofrece un abanico entre lo esperpéntico, por lo de disfraz, y culto, por la alusión al mito de Polifemo, pues quizá se ajusta al espectro que podemos abarcar, desde lo ridículo a lo sofisticado. Por ello suele haber algún guiño a la mitología por ahí, normalmente al inicio del capítulo, para tomar impulso con el tema en cuestión.

¿Cómo lo hacemos?

Las cuestiones técnicas también son importantes para mí. Aunque parto del más puro nivel aficionado en todos los aspectos, sí quiero que esto sea lo más serio que me sea posible. Pero eso no es fácil si no se cuenta con un mínimo de presupuesto. Uno ya ha hizo un pequeño esfuerzo comprando un micro decente, una tarjeta de sonido y algún que otro apaño, más bien casero, para acondicionar acústicamente el despacho de casa, desde el que se graba la locución del programa. También me he molestado en aprender a usar razonablemente bien herramientas como Audacity, para que la edición sea lo mejor posible. Pese a ello, el oyente avisado comprobará, al menos en el programa piloto (que aparece el último en la lista que dejo más abajo) y quizá el siguiente, que algo tan básico como equilibrar los volúmenes de voz y música no estaba bien resuelto. Esa era también la idea, mejorar con cada programa.

En el mes de marzo de 2023 he dado el salto a un DAW (Digital Audio Workstation) profesional, Reaper. El salto de calidad de trabajo de edición es brutal, y eso que aún ando apenas empezando con esa herramienta. Fue bonito mientras duró pero... adiós Audacity, hasta siempre.

La acústica, ese drama

Ese aspecto técnico se me hace más complicado a la hora de las entrevistas, pues intento que el entrevistado, además de aportar contenido de calidad, lo haga con un sonido decente, cosa que no siempre es fácil de lograr si se hacen las entrevistas a distancia, pues ahí no tengo control alguno sobre el equipo de sonido del entrevistado. 

Para las entrevistas presenciales, que de momento son la mayoría (escribo esto cuando ya hay cinco episodios grabados) me las he ido ingeniando medio bien con un micro de solapa y la grabadora de voz del teléfono, equipo al que, posteriormente, incorporé un segundo micrófono de solapa y otro teléfono usado como grabadora. Eso no da la calidad de dos buenos micros de pie y una grabadora Tascam DR-40X, pero el sonido es más que decente... si la acústica es buena.

Una habitación pelada. El infierno acústico.

El paraíso de la acústica casera (libros, muebles, sofá, cortinas...)

Y el tema de la acústica de las entrevistas es otro quebradero de cabeza. En muchos casos se trata de entrevistas a profesores universitarios, a los que entrevisto en su propio despacho. Como estos despachos suelen estar llenos de estanterías con libros e infinidad de papeles y trastos varios, la acústica suele ser decente, pero no siempre puedo hacerlo ahí, así que alguna vez termino en una sala con las paredes lisas y sin apenas muebles. Es decir, un infierno acústico.

Durante unas semanas usamos un coche (sí, un coche) como estudio móvil. A falta de pan buenas son tortas, y un coche da una acústica muy decente.

Inyección económica

Pero al final, si quieres hacer las cosas bien de verdad normalmente no queda otra que gastar dinero. Así que en marzo de 2023 decidí meter algo de dinero al asunto. Sí, ya, mi plan inicial era no ganar pero tampoco gastar dinero en este proyecto. Y como en la vida se trata de ser feliz y el equipo de salir del paso me daba más disgustos que otra cosa, por no hablar de la mala imagen, pues me compré una grabadora en condiciones (una Tascam DR-40X) y un par de micrófonos dinámicos cardiodes decentes y el problema de la acústica pasó a mejor vida, y con él el de la lucha con la sincronización de los audios.



Y una batallita

Resulta que la empresa para la que trabajo, la Universidad de Murcia, cuenta con unos estudios de televisión y radio magníficos, destinados a las prácticas de los alumnos de la Facultad de Comunicación, pero resulta que la mayor parte del tiempo no hay prácticas, con lo que esos estudios están más tiempo sin ocupación que en uso. En realidad, sí existe la posibilidad de un uso que no sea estrictamente para prácticas, pues hace apenas unos días se aprobaron unos precios públicos por su uso (algo que averigué por mi cuenta, pues nadie de entre los responsables del asunto logró sacar tiempo de su ajetreada vida para contestar mis consultas sobre dicho tema). Pero claro, esa posibilidad de uso es más bien teórica, pues los precios públicos son meramente disuasorios y una forma elegante de impedir su uso. Baste decir que para grabar una única entrevista tipo de las que hacemos aquí, de entre media hora y 45 minutos, tendría que desembolsar la cantidad equivalente al coste agregado de mi micro de condensador, la tarjeta de sonido, los auriculares, los dos micros de solapa y el escudo de aislamiento acústico del micro. Y eso que a mí me bastaría con usar el espacio físico y mi "unidad móvil". Vamos, que está claro que no quieren que nadie use esas instalaciones, por lo que sea.

 

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